¿Y dónde es que estaba exactamente el viejo cementerio?

Written by on 26 de abril de 2020

Damián Vidal (info.despabilando@gmail.com)

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Soy del barrio DenfrenedelparedóndelArsenal, un híbrido interesante entre Villa Massoni y el Centro, muchas y erróneas veces llamado “Barrio Arsenal”. Nací y crecí escuchando que debajo de mi casa estaba el viejo cementerio de Zárate. Siempre aparecía en anécdotas, en comentarios de familiares, en vecinos que lo recordaban risueñamente. No faltaba quien había excavado para hacer los cimientos de su casa y encontrado restos, o quienes recordaban que cuando se pavimentó la Chacabuco en la década del 1970 las máquinas removían la vieja calle de tierra y levantaba manijas o pedazos de antiguo maderamen. A veces se parecía más a un mito, -y algún osado ya decía que era un “cementerio indio”-, a veces era más realista. Siempre fue inquietante. La cosa que a través de los años busqué de forma u otra saldar la duda. Con las lecturas de los trabajos de destacados historiadores locales (Vicente R. Botta y Sergio D. Robles, capos totales) bien es sabido y confirmado que el viejo cementerio de Zárate efectivamente se hallaba en la zona de la parte alta del Arsenal. Bárbaro. Ahora bien, lo que no queda muchas veces claro es la posición exacta del mismo; que unas cuadras más allá, otras más acá, más adentro del Arsenal más afuera llegando a la Maipú, más tirando para el lado del centro… En fin, investiguemos un poco, historicemos, compartamos los hallazgos y algo más.Ya conformado el primitivo pueblo de Zárate en la primera mitad del siglo XIX, todavía perteneciendo al partido de Exaltación de la Cruz, las sepulturas había que realizarlas en Capilla del Señor, el pueblo cabecera. Lograda la creación del Partido de Zárate, en 1854, entre las primeras obras que se encaran fue la de hacer la primera escuela y, justamente, el cementerio propio. Curioso, un edificio público para iniciar las primeras letras y un edificio público para después de las últimas palabras.Nuestro primer cementerio, pues, se elije erigir en terrenos algunos metros alejados de la original traza urbana, hacia el norte; es decir pasando la calle Valentín Alsina en dirección a las barrancas. Para finales de 1854 ya se encuentra habilitado. Los detalles de los gastos que ha demandado su construcción, nos cuenta que se utilizaron, entre otras cosas, algo más de 27 mil ladrillos y que contaba con “portón de fierro” y una “Cruz alta”. La obra, a cargo de Don Antonio Iriarte, incurrió en un gasto de $10.114 m/c, un monto para nada despreciable teniendo en cuenta que el ingreso anual que la Municipalidad presupuestaba por aquellos años en concepto de “Derechos de Puerto” -la actividad local más importante de entonces-, rondaba similares valores.

A mediados de la década de 1870 se instala el Arsenal de Artillería de Marina, ocupando inicialmente solo los terrenos bajos, donde hoy se encuentra la Base Naval. Tarde o temprano, ya sea por la demanda de las necesidades de la Marina o por la propia y natural ampliación de la traza urbana, sumado a las diversas epidemias y crisis sanitarias que asoló la región en las décadas del ‘70 y ‘80 (fiebre amarilla, cólera, etc.) el cementerio iba a requerir relocalizarse, tanto para ampliar su capacidad como para adecuarse a nuevos rigores de salubridad e higiene. En efecto, a finales de la década de 1880 se adquieren los terrenos del actual cementerio, ubicado a varios kilómetros de la traza urbana, sobre lo que era el camino a San Antonio de Areco. Se construye y se habilita en enero de 1891, clausurándose el primitivo; aunque, si bien se instaba al traslado de los cuerpos en la medida que se pueda, se respetaba continuar su uso para aquellos que aún tenían sus deudos allí.La década de 1890 encuentra a la Armada nacional en un proceso de reorganización, modernización y despliegue importante, impulsado principalmente por la decisión de carácter geopolítico de la creación del Puerto Militar y su instalación en la zona de Bahía Blanca (hoy Base Naval Puerto Belgrano, en Punta Alta). En este marco, el Arsenal de Artillería de Marina de Zárate, irremediablemente va a requerir terrenos adyacentes para ampliarse y adecuarse, y la parte alta de las barrancas no será la excepción. Aparte necesitará tender vías para conectar el ferrocarril con el Parque de Artillería, así la recordada “Vía del Parque” atravesará también la zona; permitiendo, entre otras cosas y sin trasbordo, conectar el arsenal en Zárate con el Puerto Militar en el sur de la provincia. Definitivamente los que aún quedaba en pie del viejo cementerio pasaría pronto a ser historia.Así informaba la Intendencia Municipal a través del diario El Debate en su edición del 22 de Julio de 1900:

“Intendencia Municipal. Aviso. Zárate, 12 de Junio de 1900. Se hace saber a las personas que tengan deudos depositados en el antiguo Cementerio de esta localidad, que deben proceder a exhumarlos a la brevedad posible, a fin de dejar expedito el terreno en que han de practicarse las obras de ensanche del Parque de Artillería…”

En cuanto al traslado de restos, quienes recorran hoy el cementerio local, podrán apreciar en la parte más antigua del mismo (lo que sería el sector que da a la esquina de las calles Lintridis y España), que todavía existen algunas bóvedas con restos que, por la fecha de defunción que acusan, seguramente fueron sepultados en el viejo cementerio y luego, evidentemente, trasladados allí.Para Enero de 1901, la construcción de “paredón del Arsenal” que hoy conocemos y cuya referencia barrial es ineludible, está en marcha; como así también la del magnífico chalet para el Jefe del Parque, aún hoy funcional aunque con otro uso, y demás dependencias.Nuevamente “El Debate” es quien cita, el 17 de Enero de 1901, con total estupor, una extensa crónica en extremo sensacionalista, acerca del estado del viejo camposanto:

“¡POBRES MUERTOS! CONFUSIÓN DE ESQUELETOS. Espectáculo desagradable. Con motivo de la obra que está efectuando el Parque de Artillería de Marina en el terreno que ocupaba el antiguo enterratorio del pueblo, hemos tenido ocasión de hacer una visita a este sitio, donde han encontrado reposo varias generaciones zarateñas y hemos salido con el espíritu contristado al contemplar tanto olvido…”

Habla de que la maleza ha crecido en todo el lugar, de esqueletos tirados por cualquier lado y confundiéndose unos con otros, sepulcros húmedos, verdosos y carcomidos, olores acre, cuerpos olvidados, etc. Lo que se dice literalmente un espectáculo dantesco. Justamente esto se da en días en que visita las obras de ampliación del Arsenal el mismo Ministro de Marina de la Nación, por lo cual la imagen a presentar del lugar no era de la más atractiva. Rápidamente y hábil de reflejos, como siempre lo fue, el joven intendente Luis Güerci ordena la construcción de un osario común en la nueva necrópolis, para llevar allí los restos de aquellos que, en el plazo de veinte días, no sean exhumados y retirados del viejo cementerio. Claramente ya no habrá concesiones en cuanto al destino de los restos que pudiesen quedar.

Las obras siguen en marcha, días más tarde los avances se lucen:

“Hace pocos días, han vuelto a continuar las obras que estaban un tanto paralizadas. La gran muralla que rodea todo el Parque, se está prosiguiendo con gran actividad y dentro de poco quedará terminada en los terrenos altos, atravesando el viejo cementerio y descendiendo hasta la planta baja…”

Confirmado entonces que el paredón del Arsenal se eleva sobre tierras que eran del antiguo cementerio. Resta por confirmar, entonces, su posición exacta. Para ello vamos a acudir al CeDIAP (Centro de Documentación e Investigación de la Arquitectura Pública) quienes llevan adelante una labor en extremo apreciable, poniendo en valor patrimonio gráfico, técnico e histórico de documentos, asistencia e investigaciones referidas a edificios públicos en el país, dentro de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (Paseo Colón 171, CABA). En su amplio archivo podemos encontrar planos de obras en el Arsenal de Zárate, y entre esto justamente la construcción del paredón tan nombrado, en 1901. Allí se observa la ubicación exacta del viejo Cementerio. ¡Eureka! Prácticamente se situaba en su mayor parte dentro del predio que quedó para el Arsenal; si lo replicamos a hoy sería: entre la esquina suroeste de las calles French y Chacabuco hasta pasar unos metros Beruti, y del borde de la barranca hasta unos metros “adentro” de las manzanas que lindan a la calle Chacabuco, formando así un rectángulo de aprox. 110×86 metros.

Vuelvo a mí tras el hallazgo, curiosa gratitud y extraña sensación. Por un lado la satisfacción de develar la duda asumida por años, y por el otro que mi casa, justo mi casa, no quedó por encima del antiguo cementerio, como suponía la hipótesis en la que fui creyendo de chico. Apenas un puñado de metros, que quizás no llegan ni a veinte, dista mi domicilio de uno de los extremos del viejo camposanto. No es desilusión, pero roza el desencanto tener que buscar nuevas variantes de anecdotario para impresionar a las incautas visitas, ahora que sé que bajo mis baldosas no hubo cementerio alguno, sino allí enfrente, a uno pocos pasos.Subo a mi terraza y contemplo como siempre la arboleda frondosa del lugar, el impecable jardín que existe del otro lado del paredón. Me siguen impresionando sus añosos misterios. Y busco algún nuevo hallazgo que me permita ir más allá, y encuentro que la afamada revista “Fray Mocho” en 1913 hace una visita al Parque de Artillería de Zárate, activo ya con sus ampliaciones, talleres y depósitos. El cronista, avispado con el habitual lenguaje satírico que caracterizó dicho semanario, se anima a reproducir la charla que tiene con su interlocutor del Arsenal:

“- En este sitio enterraban a los finados de Zárate?… Dicen.. ¿Es cierto?…

– Los enterraban allá arriba, en el sitio donde ahora están los jardines, la huerta y el chalet del jefe del parque, allá arriba y orillando las barrancas. Hace tiempo de eso, pero créame que algunos de los enterrados en el cementerio viejo, todavía ha de figurar en el padrón provincial del pago. En política se suele seguir votando hasta más allá de haber estirado la pata… ¡El imperio de la democracia, compañero! Lo cierto es que los finados abonaron el terreno y que cuando al comandante Loqui, se le ocurrió hacer jardín, el primer piso de este parque se transformó en una maravilla de flores”

Trato de no detenerme en que ya en 1913 se decía que los muertos votaban. Trato de que no me nuble la idea de saber que en esos predios se han cometido atroces actos en décadas posteriores y muy recientes. Trato de quedarme con esa idea de que tanta muerte a lo largo de tantos años ha surgido en vida de miles de flores y una imponente vegetación. Que cada muerte se hizo compostaje para nutrirnos que nunca más la oscuridad de las sociedades columpiará sobre nuestras libertades. Y en paz podamos apreciar para siempre lo que crece en esta bendita tierra.#Despabilando! (que aún nos queda).

#Zárate#ViejoCementerio#ArsenalDeZárate#VíaDelParque


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