Orgullosamente Villanguero

Written by on 30 de mayo de 2020

Orgullosamente VillangueroDESPABILANDO·LUNES, 11 DE MAYO DE 2020·13 MINUTOSDamián Vidal (info.despabilando@gmail.com)

Orgullosamente Villanguero” le escuché decir muchas veces a mi amigo Jorge Rock, en un tono imperante de identidad y pertenencia como pocas veces he escuchado. Es que hablar de Villa Angus, es referir antropológicamente al territorio de Villango; y en esto entender “territorio” no como algo solo físico, sino la relación de las personas con ello, es decir como espacio habitado, histórico y cultural.Es interesante recapitular en sus orígenes y situarnos a principios del siglo XX, cuando en esas tierras bajas, alejadas un kilómetro del ejido central del pueblo, eran espacio de bañados y plantaciones, donde estaban los campos de Acebey y más cercano al río la industria saladeril llevaba años de trabajo. Por entonces el pueblo de Zárate era una de las zonas más atractivas para instalarse nuevas inversiones en el país, bajo claro auge agroexportador. La ribera del Paraná era la franja por antonomasia para tomar posesión. Frente al pueblo la Papelera y hacia el sur muelle y fábricas ya tomaron parte, como el frigorífico Smithfield y el atracadero ferroportuario. Hacia el norte diversas firmas se abocan a la carrera de asegurarse tierras. Ya José M. Palma se había adelantado al establecer “La Diana”, y en la franja entre esta y el Arsenal de Artillería de Marina toman posesiones grandes grupos vinculados al oligopolio mundial de la industria de la carne y, de la mano del momento histórico, también la petrolera, como la Colonial Oil Company que en 1911 pide “establecer en la planta baja del pueblo de Zárate un gran establecimiento destinado a la refinación de petróleo bruto…”, según consta en actas de Concejo Deliberante local. Esta firma está vinculada de alguna forma a la poderosa Stantard Oil, de Rockefeller y compañía, que desembarca en forma definitiva en Argentina aquel año adquiriendo la refinería de Campana.El primero de estos grandes emporios empresariales que hace punta concreta en instalarse y comenzar a construir es quien tiene al frente a George Mitchel Hall, que en el año 1912 compra las tierras de lo que será el frigorífico Hall (o Anglo o River Plate, según la época). Anuncia El Debate un 22 de Octubre de 1912:

NUEVO FRIGORÍFICO EN ZARATE. ADQUISICION DE TIERRAS. “El señor Lige Mitchel Hall acaba de comprar al señor Carlos Roberto Hawe, de la firma Armour y Cía. de Chicago, un lote de campo situado en Zárate, lindero a la fábrica del señor José María Palma, compuesto de 146 hectáreas, 86 áreas y 27 centiáreas, en la suma de 161.548 pesos o sea a razón de 1.100 pesos la hectárea. El campo de referencia es el conocido por de Asebey, en el cual como se recordará, debió establecerse un importante frigorífico que por circunstancias especiales se radicó luego en La Plata, sobre la margen izquierda del gran dock de dicha ciudad. Ahora bien, la adquisición de este campo está destinado al establecimiento de un frigorífico, habiéndose presentado el referido señor Mitchell Hall al Congreso Nacional, pidiendo la liberación de derechos aduaneros para los materiales que introduzca con destino a la construcción referida. La Comisión de Presupuesto de la Cámara de Senadores, ha despachado favorablemente la petición determinando que la exención de derechos, no podrá exceder de 100.000 pesos oro. La ejecución de esta obra significa para nuestra ciudad un elemento importante de progreso, que aunado a los grandes establecimientos industriales ya existentes, imprimirá un sensible adelanto en su población y comercio. Por otra parte, la suma pagada por este campo demuestra la razón de los altos precios de la tierra en Zárate, que está llamado a constituir el centro de una zona de gran porvenir industrial”.

Al año siguiente el frigorífico ya comienza la construcción. Por todo lo señalado, claro es que las perspectivas de desarrollo e inversiones en la zona son más que prodigiosas, indefectiblemente pensar en crear un barrio en las cercanías es un negocio que no podría fallar. Esto lo advierte un tal Félix Martínez que en esta “fiebre de tierra ribereñas” se hace propietario de las tierras al pie de la barranca y propone el loteo y trazado de los que será la “Villa Juan Angus”, en 1914. Que, entre sus publicaciones comerciales, ilustran un “proyectado” ramal ferroviario de la línea a Rosario. Supuestamente partiendo de un punto en el Arroyo de la Cruz -Campana-, iba a cruzar toda la ribera zarateña para conectar sus industrias (o promesas de ello). Probablemente esto no haya sido más que una intención, un ánimo o idea del momento. No se conoce proyecto seriamente presentado al respecto, además era común por entonces usar el “gancho” ferroviario como arma comercial para hacer más atractiva tierras o emprendimientos inmobiliarios de entonces. Especulación le llaman algunos, clara, lisa y llanamente. Nada que hoy no se haga pero con otros artilugios. La cosa es que esto ilustra, sin dudas, el ánimo y expectativa que se tenía.

En cuanto al nombre “Juan Angus”, la tradición nos marca que las tierras sobre la cual está el barrio eran del fulano. En estos momentos quien suscribe estas líneas no cuenta con mayores certezas documentales de ello; lo que sí no sería extraño que sea así y/o que Félix Martínez le haya comprado los terrenos a él y, vaya lo convenido en tal caso, perpetuar su nombre. John Angus era un ingeniero británico, gerente del primer frigorífico en Argentina, el ‘River Plate’ de Campana. Si querés saber dónde y cómo vivía, googleá “Palacio Hirsch”; o cuando vayas para Retiro en tren y estés entrando en estación ‘Belgrano R’ mirá para la derecha y observá la mansión detrás de la plaza (agarrate bien del pasamano si vas parado, por las dudas). Cómo hemos citado, los grandes grupos que manejaban el mercado de carnes y otras inversiones de época, más sus promotores locales, tenían todos vínculos entre sí, o estaban entrelazados, o se conocían. Digamos que eran pocos y se conocían mucho. Es por ello que mirando un poco el escenario, no sería raro que John Angus haya tomado parte en esas adquisiciones de tierras por algún período relativamente corto de tiempo; que de hecho para 1914, cuando Martínez lanza el barrio, John Angus ya ni siquiera vivía más en la Argentina. Y hablando de que todo queda en un pequeño reducto, ¿a través de quien comercializa Félix Martínez su nueva barriada? De un tal Emilio… Martínez. Pariente o no, casualidad o no. Fatto en casa. Un fragmento del anuncio habla mucho de las intenciones:

“EN EL PARAJE QUE, POR TODAS ESTAS CIRCUNSTANCIAS, SERA DE INMEDIATO PORVENIR. OCASIÓN ÚNICA: PARA CAPITALISTAS; PARA EXPECULADORES; Y ESPECIALMENTE PARA OBREROS”.

En Marzo de 1914, aparece en el periódico local “El Debate” el anuncio del primer loteo y venta de terrenos. Son 12 manzanas en la parte baja. Los nombres asignados para las calles refieren a diversas embarcaciones que durante la segunda mitad del siglo XIX venían brindando servicios de distintos tipos (cargas, pasajeros, militares, etc.) a lo largo del río Paraná: Pavón, Dolorcitas, Yerba, Asunción, Proveedor, Capitán, etc. Hoy, la única calle que conserva su nombre tal cual original es “la última” del barrio: la calle Tala.Sacando al llamado a capitalistas y especuladores, vemos que el precio que se pedía por lote era de 10 pesos por mes a lo largo de 40 cuotas. Para tener una idea desde el punto de vista obrero de época, por ejemplo en la gran huelga de los frigoríficos de 1917 se peleaba por un promedio de salario en 30 centavos la hora, y se trabajaba prácticamente todos los días y en jornadas no menores a 12 horas; otra referencia: la de que un peón de las cuadrillas municipales tenía un salario según Presupuesto Municipal de 1915, de entre 50 y 60 pesos. Entonces, en ese escenario a priori, quizás con suerte un obrero podía destinar un 15 y 20% de su salario en pagar su lote. Y en tres años y pico ya era propietario. Visto así podríamos decir que no era una cosa descabellada para un laburante raso acceder a un terreno en la nueva y próspera Villa.El 20 de Agosto de 1914, según acta del HCD, se aprueba “el plano especial que se acompaña de subdivisión de una fracción de tierra de propiedad del Sr. Félix Martínez…”. Fecha histórica entonces, donde la nueva barriada ya se lanza con todas la de la ley.

Inclusive al tiempo, ya medio engolosinado con el envión que traía, nuevamente el amigo Félix Martínez se presenta ante la Municipalidad y nota mediante pide “permiso necesario para establecer una usina para la refinación de petróleo…” en terrenos linderos al frigorífico en construcción, al antiguo saladero y “a la Villa Juan Angus de reciente fundación”.En esta euforia emprendedora la fatídica primera guerra mundial es un hecho. Y en Zárate, como en otras partes, socio-económicamente el impacto fue muy grande. En el mundo los capitales se retraen, con ellos las inversiones. Los mercados se resienten fuertemente. Aquí los frigoríficos (Smithfield y Las Palmas) prácticamente paralizan las actividades hasta el año siguiente, el Hall aún en construcción también se verá afectado. La fábrica de papel no estará exenta del impacto. Todo arrastra al comercio y la vida local a una profunda crisis. La comercialización de la Villa Angus sigue en marcha a como puede. Se relanza la venta de lotes en Octubre de 1915. De a poco se recupera actividad. En 1916 entra en funcionamiento el nuevo frigorífico Hall, imprimiendo el dinamismo clave que precisa la incipiente Villa: a fin de ese año se lotean dos manzanas más en “la falda de la barranca”. Y se funda el primer club del barrio, que a juzgar por el nombre y la composición de su directiva, la influencia de los jerarcas ingleses del frigorífico era total. Cita nuevamente El Debate, Diciembre de 1916:

SOCIEDADES. <<Club Atlético Hall>>. “El 8 del corriente quedó constituido este nuevo club cuyo objetivo principal será contribuir al mayor desarrollo del sport en sus diversas manifestaciones. La Comisión Directiva del mismo ha quedado constituida en la forma siguiente: Presidente honorario, G. M. Hall; vice honorario, R. Tocrell; presidente activo, H.R. Graham; vice activo, R. B. Burns; tesorero, P. J. Macken. La Comisión Local está formada por los señores B. F. Tombrink, R. L. Nicol y J. J. Walsh”.

Además de existir por entonces el equipo de fútbol “Frigorífico Hall”, formado con elementos obreros del citado establecimiento, aunque no reconocido oficialmente por este, para competir en un primitivo campeonato local de entonces. Cientos de obreros continuarán llegando de todas partes, muchos de la Europa del este, como bien se relevó en el trabajo publicado “De los vecinos y sus memorias. Barrios de Zárate” compilado por la Arq. Silvia Baccino y el historiador local Sergio Robles. La demanda de lotes sigue creciendo. Mediados de 1918, tercer loteo: dos manzanas más hacia la parte sur. Meses luego, el cuatro loteo: cuatro manzanas más hacia el este. De esta forma se llega a finales de la década con 20 manzanas, tomando ya la configuración aproximada a la conocida hoy.

En 1919, se comienza el loteo de la parte alta de la barranca, dando nacimiento al otro barrio asociado al frigorífico, pero este más de corte inglés y de superiores: la Villa Anglo. Las diferencias empiezan a marcarse. Y si quedaba duda alguna de la identidad proletaria que había tomado la Villa Juan Angus, se funda el Club El Progreso; el primer centro recreativo bajo influjo típicamente obrero, con sede social en calle Yerba (hoy 3 de Febrero). Así lo anuncia El Debate el 11 de Noviembre de 1918:

NOTAS SOCIALES. <<El Progreso>>. “Con este nombre acaba de fundarse en la localidad un nuevo club social con fines puramente recreativos a iniciativa de los empleados del frigorífico The Anglo South American. La idea tuvo desde el primer momento la más entusiasta acogida, razón por la cual pudo llevarse a la práctica en breve término. En nuevo centro social tiene su local en la calle yerba, en Villa Angus, lo que importa un positivo progreso para aquel progresista barrio obrero”.

Fue la década del 1920 quizás la de mayor auge, y última antes del desastre que implicó la famosa crisis del ‘29 donde ya los grandes grupos económicos que operan en el país no tendrán el desarrollo de otros tiempos. El modelo agroexportador comienza a tambalear. En Villa Angus se adopta casi todos los nombres de las calles que hoy conocemos, entre 1928 y 1929 se cambian los nombres originales y así aparece O’Higgins, Rodríguez Peña, Viamonte, Balcarce, Falucho, 3 de Febrero, Andrade, Chacabuco. Pero, como se ha dicho la suerte comienza a declinar. La promesa de grandes inversiones en establecimientos productivos que se propiciaba en sus inicios la década anterior no fue tal. La alta dependencia con la actividad frigorífica arrastra al inicio de un proceso de desolación barrial cuando sucede el cierre de la misma, a principios de la década del ’30. El impacto es muy fuerte, y llevó algo más de diez años reactivar hasta la apertura de la textil Reysol, en la década de los cuarenta.Quizás haya sido en esos aciagos años que vivieron los obreros. Quizás haya sido por quienes se quedaron en el barrio, resistiendo o por no tener otra opción; que se fue gestando el sentido de pertenencia, de arraigo, desde donde en su seno nace el territorio (recordar: territorio como espacio habitado, histórico y cultural) de Villango. Pues un hermoso hallazgo, encontrado en la mapoteca de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, de una carta topográfica levantada en 1927 por el entonces Instituto Geográfico Militar, organismo oficial que se encarga de elaborar la cartografía del país, denomina VILLANGO a nuestro popular barrio.

Si, oficialmente el Estado denominó, en su Carta Topográfica oficial de Zárate, levantada en 1927 “con datos aislados agregados en el año 1944”a Villa Angus como Villango. Imaginarse los términos en que el agente cartográfico decidió colocar este nombre puede despertar escenarios innumerables que se desconocen, pero lo que en el fondo subyace es que la referencia de entonces ya era Villango para nombrarlo. Así se lo nombraba, y de qué manera habrá sido la voz popular aceptada que hasta se incurre en nominarse de esa forma al oficial “Villa Angus”, ya sea por la fonética continua de Villangus-Villangu-Villango o una mezcla rara de Villa Angus-Villa Anglo confundida en la geografía de limites imprecisos cuando se homogenizaban los trazados y la población crecía. ¿Vieron la fuerza que puede tener una adopción popular en gestar cambios aún oficiales? Cómo una cosa es ‘lo legal’ y otra ‘lo legítimo’.Más aún, teniendo en cuenta la fecha de la elaboración de la citada carta topográfica, esto nos dice que hace más ochenta años que, cómodamente, se arraigó el mote de Villango; es decir que muy probablemente hoy año 2020, no haya persona viva que no nació o se crió escuchando la palabra “Villango” para nombrar el terruño. Y esto no es menor: es la identidad que se forja, el acervo cultural del cual se habla antropológicamente al inicio de la nota.De pensarse como tierras “para capitalistas y especuladores” al avance obrero. El arraigo y la identidad popular forjada por ello, y por mucho más, puede considerarse como un lugar antropológico: sus habitantes crearon identidad, más allá del espacio amplio en que se suscribe. Legalmente Villa Angus, legítimamente Villango; o como diría mi amigo Jorge Rock: ORGULLOSAMENTE… VILLANGUERO!#Despabilando! (que aún nos queda)#Zárate#VillaAngus#Villango#FrigoríficoHall#FrigoríficoAnglo#FrigoríficoRiverPlate


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